Aprender a meditar: 10 actitudes que te renovarán tu vida (Parte 1)

Todas las personas pueden aprender a meditar, es una práctica universal. Te compartimos las 10 actitudes que te ayudaran a tener un inicio sólido y equilibrado en el camino de la meditación.

La meditación es una práctica que existe entre el ser humano desde hace muchos siglos, aunque en el hemisferio occidental se conozca “hace poco” lo cierto es que sus beneficios nos han acompañado a lo largo del camino.

Está práctica milenaria tiene un objetivo sencillo, enfocar nuestra atención al momento presente con ayuda de diferentes herramientas como la respiración.

Uno de los guías de Pura Mente, Pedro Fernández Barrio define el mindfulness como una práctica que no busca llevarnos a ningún lado, por el contrario, busca traernos a este momento, al presente.

Tal vez hayas escuchado diferentes tipos de definiciones relacionadas con la meditación y puede que muchas de ellas estén acertadas, pues el camino de la meditación es un sendero personal donde cada quien lo construye paso a paso, sin embargo, también es cierto que en la sencillez está la verdad y en esta ocasión un primer gran paso para empezar a meditar, es no complicar su definición.

El mindfulness es prestar atención, intencionadamente, en el momento presente, sin crear juicio. Jon Kabat-Zinn

Diferentes estudios a lo largo de los últimos años han demostrado que la meditación o práctica del mindfulness es una gran herramienta para reducir los niveles de estrés o ansiedad, también aumenta la concentración y empatía y además incrementa los estados de felicidad y plenitud.

Por ejemplo, un estudio desarrollado durante 15 años por la Universidad de Wisconsin, en más de 100 monasterios y con el apoyo de neuro científicos y expertos, confirman que la meditación:

  • 🧠 Activa las zonas del cerebro asociadas a los sentimientos de empatía y amor altruista.
  • 🌳 Reduce el volumen de la amígdala, la región del cerebro involucrada en el proceso del miedo.
  • ⛅️ Ayuda a descansar y relajar nuestra mente.

Estos son algunas de las conclusiones de un estudio que tuvo como foco principal escanear imágenes cerebrales de personas que meditaban constantemente en sus rutinas.

Es muy importante resaltar que los efectos de la meditación pueden ser experimentados por cualquier tipo de persona, sin importar creencia, pensamiento, ubicación o físico, es una práctica incluyente y además ofrece beneficios en el corto tiempo.

Es verdad que entre más meditemos mayores resultados experimentaremos, sin embargo, empezar con 5 o 10 minutos al día son suficientes para renovar el descanso, la energía, el ánimo e incrementar el bienestar general en el día a día.

Para aprender a meditar existen diferentes rutas y caminos que puedes explorar, por ejemplo, una opción con la que puedes iniciar es el curso gratuito de introducción a la meditación que encontrarás en la app de Pura Mente.

Durante 10 días conocerás diferentes prácticas sólidas que te serán de gran ayuda para empezar en el camino de la meditación.

Este curso es muy práctico y lo podrás complementar con la teoría y conceptos que te compartiremos en este artículo. La combinación de las dos te ayudarán a tener todas las herramientas necesarias para aprender a meditar de una manera natural y armónica.

Actitudes para aprender a meditar

Las 10 actitudes que te compartiremos a continuación son fundamentales para llenar de vida y bienestar tu camino, te apoyarán y potenciarán tu práctica de meditación.

Si quieres conocer a profundidad más sobre cada una de estas actitudes te invitamos a conocer un curso especializado en ellas. Se llama “10 actitudes para vivir en armonía”, inspirado en las grandes enseñanzas de Jon Kabat-Zin. Lo puedes conocer aquí

Actitud 1: No juzgar

No juzgar es un elemento muy importante en la práctica de la meditación y tal vez sea uno de los mayores desafíos cuando comenzamos en este camino.

Avanzamos en la vida desde la interpretación de nuestra mente.

Ella nos sigue a donde vayamos, dándonos a cada segundo un informe de lo que vivimos, incluyendo una evaluación continua de lo que es bueno o malo, lo que es mejor o peor, y qué deberíamos o no cambiar de nuestra experiencia.

En otras palabras nuestra mente nos regala una interpretación de lo que nos rodea, sin embargo, es solamente eso una interpretación.

Según lo que pensamos, sentimos y según lo que sentimos, actuamos.

Todo es u ciclo que se repite una y otra vez y si no somos conscientes de este proceso podremos caer en un círculo poco sano para nuestro mundo interno y externo.

¿No te ha pasado que hay mañanas en las que sientes un gran peso en los hombros por la cantidad de ideas que se cruzan en tu cabeza? ¿Cómo escucharlas a todas? ¿Cada una de ellas son ciertas?

La verdad es que no, son interpretaciones de la mente, de hecho un estudio confirma que al día, podremos tener en promedio 60.000 pensamientos de los cuales cerca al 80% son negativos.

¿Te imaginas vivir cada día en ese 80%? Traería otras consecuencias como el estrés, ansiedad o depresión.

Por ello, la primera actitud que te ayudará a aprender a meditar es el no juzgar a tus experiencias, pensamientos o emociones.

Como primer paso la meditación nos ayudará a crear un estado de aceptación y resiliencia ante cada una de estas situaciones para que las podamos ver tal cual y como son.

Cuando entendemos que lo que nos rodea, sentimos y pensamos hace parte de una misma experiencia que no es ni buena ni mala, simplemente es, la intención del juicio se reduce y en paralelo incrementa la armonía y la paz.

¿Cómo desarrollar el no juzgar?

Cada vez que te enfrentes a una actitud dañina, dolorosa o de critica a tu vida o la de otros, toma una pausa en el momento presente, como lo dice Nati Cammarota instructora oficial de Pura Mente, toma una “pausa sagrada”.

Respira profundamente y repítete a ti mismo/ma: ‘que yo pueda vivir este momento sin interpretaciones y empezar de nuevo’.

Actitud 2: Paciencia

La paciencia es una actitud que expresa sabiduría y madurez. Cuando cultivamos esta actitud reconocemos que las cosas deben evolucionar a su propio ritmo, y es un gran antídoto contra la agitación que puede surgir en la mente nublando la realidad de este momento.

Nati Cammarota lo define en una frase muy especial: “La paciencia no es la habilidad de esperar, sino la habilidad de mantener una buena actitud mientras esperamos”

La mente, constantemente está viajando por el tiempo, entre el pasado y el futuro y muy pocas veces se conecta con el presente. A veces cuando se presentan cambios o situaciones que no esperábamos nos llenamos de angustia y preocupación.

Cuando desarrollamos la paciencia, tenemos una gran herramienta para enfrentar el cambio pues aceptamos que cada momento tiene que ser tal y como debe ser.

Imagina un proceso natural como el crecimiento de un árbol. Aunque cuides y des agua a esa pequeña semilla, necesita tiempo para crecer y dar frutos, necesita paciencia para su propio proceso.

¿Cómo desarrollar la paciencia?

Identifica las situaciones que detonan actitudes o reacciones de tensión, defensa o agresividad, de esta manera cuando te enfrentes a ellas podrás hacer un ejercicio de pausa y respiraciones profundas.

La gran ventaja de empezar a identificar estas situaciones es que con ayuda de la meditación, podrás crear un plan de acción, no de reacción, es decir, en vez de detonar algunas emociones y reacciones, mirarás el momento para actuar con paciencia.

Actitud 3: Mente de principiante

¿Recuerdas cuando tenías 7 o 10 años que muchas cosas que te rodean te llenaban de alegría y curiosidad por como funcionaban?

Tal vez, por la rutina de mundo moderno hemos reducido esa capacidad de ver el mundo con lentes de asombro como un niño o niña pequeña que pregunta un sin fin de porqués para entender sin juicio el mundo que está a su alrededor.

Gracias a las experiencias de la vida adulta, podemos llegar a pensar que lo sabemos todo y que en nuestro interior está la verdad, pues la hemos experimentado, sin embargo, para aprender a meditar la actitud de mente de principiante es de gran ayuda.

Nos es de apoyo para crear y avanzar en una vida con asombro y detalle en cada experiencia, tal como si fuera la primera vez, de hecho, ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

¿Cómo desarrollar la mente de principiante?

La próxima vez que veas a una persona que te sea familiar pregúntate si la ves desde una nueva mirada o si la ves desde las ideas que has creado sobre esta persona.

Intenta escucharle, verla desde otra perspectiva, sin juicio y casi como si fuera la primera vez.

Te podrás sorprender de las cosas que puedes aprender de esa persona cuando la detallas, escuchas y asombras con tu mente de principiante.

Actitud 4: Confianza

La confianza es una actitud que es de gran ayuda para aprender a meditar y llevar una vida más equilibrada y en armonía.

Es una cualidad que honra la experiencia propia y además nos ayuda a escuchar atentamente el corazón, la mente y cuerpo; ayuda a desarrollar esa intuición o lo que llaman sexto sentido.

A veces intentamos encontrar seguridad y confianza en factores externos que posiblemente no están bajo nuestro control y con seguridad pueden tomar caminos de los cuales ni siquiera imaginábamos.

El universo está en constante movimiento y el cambio es un factor natural de la vida, por ello, desarrollar la confianza en lo que somos, creemos y hacemos es un gran paso para aprender a meditar y vivir con plenitud.

Ya la seguridad y la paz no estará en lo que pase o deje de suceder, sino en lo que hagas, sientas y pienses en tu camino diario.

¿Cómo desarrollar la confianza?

En aquellos momentos donde sientas que tu confianza se está esfumando, te invito a que tomes algunas respiraciones profundas, conéctate

Actitud 5: No esfuerzo

Para aprender a meditar la actitud del esfuerzo equilibrado es de gran ayuda.

No se trata de esperar a que los resultados de la meditación lleguen sin ninguna acción o hábito, pues al final, los mejores resultados de la práctica los conseguimos cuando meditamos con paciencia, disciplina y constancia.

Esta actitud lo que trata de enseñarnos es de tener un esfuerzo equilibrado, si bien, la mayoría de actividades que realizamos necesitan una acción específica como caminar, leer, manejar o llevar.

En la meditación necesitamos detenernos para “no hacer nada” y no hacer esfuerzo mental o corporal con el fin de conectarnos con el ahora. Es una paradoja pues los mayores beneficios vienen del no esfuerzo.

Para aprender a meditar es de gran ayuda aprender a desapegarnos de los resultados y de olvidarnos de conseguir objetivos específicos, como por ejemplo puede ser querer calmar un dolor, tranquilizarse, o esperar que la practica nos haga mejores personas.

No esforzarse significa aceptar las cosas tal y como son para avanzar con una actitud de confianza, asombro, paciencia y no juzgar y así aceptar el momento tal y como es, sin esforzarnos para cambiarlo.

¿Cómo desarrollar el no esfuerzo?

En algún momento del día toma una pausa para escanear tu cuerpo y estado interno.

¿Sientes algún dolor o tensión? ¿Tu mente lanza pensamientos de crítica?

Obsérvalo todo sin hacer esfuerzo para cambiarlo o modificar la experiencia, simplemente observa, detállalo y aprecia ese momento de conexión y auto observación.

Continuará…

Estás son las 5 primeras actitudes que te ayudarán, no solo a aprender a meditar, también a construir una vida con plenitud, bienestar y felicidad.

Recuerda que cada una de estas actitudes las puedes empezar a practicar en el curso de “10 actitudes para vivir en armonía“, inspirado en las grandes enseñanzas de Jon Kabat-Zin. Lo puedes empezar aquí

Te invitamos a que compartas estas primeras actitudes con la persona que creas que lo necesita.

Te esperamos en la parte 2 de las actitudes 🙂

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